jueves, 28 de marzo de 2013

JUEVES SANTO MADRILEÑO

Unos disfrutando de unos días de descanso en la playa, otros en el pueblo, y otros en la ciudad porque han decidido no ir a ningún lado… aun así todos veremos alguna imagen por las calles, por la televisión, ver a la gente llorando por la lluvia… nunca llueve a gusto de todos… y otros disfrutando de estos días festivos…
Disfrutar de las vacaciones, que como todas serán cortas….
 

Jueves Santo madrileño
que relumbras más que el sol,
pues te prestan las mujeres
con la luz de sus miradas
el más vivo resplandor.

Llevan todas en sus ojos
un destello de ilusión
y en el pecho los claveles,
en la espalda la mantilla
y en el alma una oración...

Hay en el aire fragancia de azucenas,
que es primavera,
y está Madrid en flor...

Y por las calles tengo que cruzar ligera,
porque el hombre que me sigue,
con sus frases de pasión
me va a quitar la devoción.

Jueves Santo madrileño,
que relumbras más que el sol,
pues le prestan las mujeres
con la luz de sus miradas
el más vivo resplandor.

No me sigas esta tarde
por las calles de Madrid;
déjame, serrano mío, con fervor
rezar por ti.

¡Ay, Virgen de la Paloma,
consuelo de mis pesares!
Haz, Madre, que su amor me sea fiel,
y siempre así me diga él:

Un día de Jueves Santo,
morena mía, te conocí;
brillaban tus ojos tanto
que el sol envidia sintió de ti...

Te dije que te quería,
y hoy pido perdón a Dios
pensando que en ese día
no le rezamos ni tú ni yo...

Un día de Jueves Santo,
¡ay, madre mía!, le conocí,
brillaban mis ojos tanto 
que el sol envidia sintió de mí.

Me dijo que me quería,
y hoy pido perdón a Dios
pensando que en ese día...

No le rezamos ni tú ni yo.
Jueves Santo Madrileño es el título de un peculiar pasacalles perteneciente a la opereta Doña Mariquita de mi Corazón, obra del maestro Francisco Alonso.

Raquel Rodríguez López, más conocida como Raquel Rodrigo, nació en La Habana en 1918 y falleció en 2004 en Madrid. 

De ascendencia gallega, vivió sus primeros años, además de en Cuba, en Puerto Rico y en Venezuela, hasta que su familia regresó a España y se instaló en Madrid. En esta ciudad estudió en el Instituto Escuela, pero abandonó el Bachillerato para estudiar canto, música, piano, guitarra, etc.

En 1932 viajó a París para hacer unas pruebas para el cine. No las pasó, pero a su regreso a Madrid fue contratada por Manuel Rusell para protagonizar una comedia musical. El mismo año el director José Busch la contrató para interpretar la película "Carceleras", primer film sonoro del cine español, y volvió a trabajar en varias películas más con este mismo director. Poco después rodó "Odio" (1933).

Tras sus primeros éxitos, llegó a rodar 35 películas en total. En 1933 participó en "Una morena y una rubia" y un año después la película que le dio más popularidad "Doña Francisquita", de Hans Behrendt y partitura de Amadeo Vives.

Entre sus películas figuran "Una semana de felicidad" (1934), "Madre Alegría" (1935), "El niño de las monjas" (1935) y "La verbena de la Paloma" (1935), dirigida por Perojo y junto a "Morena y clara", protagonizada por Imperio Argentina y dirigida por Florián Rey, uno de los filmes más taquilleros del cine español de la época.

Otros filmes fueron "La reina mora" (1937) y "El barbero de Sevilla" (1939), dirigida también por Perojo en Berlín. En esta ciudad alemana rodó también "Mariquilla Terremoto", junto con Estrellita Castro y "Carmen la de Triana" (1938), en la que también intervino Imperio Argentina y Rafael Rivelles.

En la posguerra trabajó, sobre todo, en el teatro, pero sin abandonar los platós de cine. De esta etapa son sus largometrajes "El rey que rabió" (1940), "Para ti es el mundo" (1942), "La nao capitana" (1946), "Extraño amanecer" (1947) y "La canción de la Malibrán" (1951).Al final de la década de los cincuenta, intervino en el popular espectáculo "Te espero en el Eslava".

Tras contraer matrimonio en 1962, abandona el cine. Diez años después se separó y volvió a trabajar, aunque esporádicamente en televisión, teatro y sobre todo en la radio. Para el teatro protagonizó la taquillera "Sé infiel y no mires con quién", que tenía como protagonista a Pedro Osinaga y que estuvo en cartel durante toda la década de los setenta y primeros de los ochenta. 

Su vuelta al cine, se produjo en 1973 para participar en las cintas "El mejor regalo" o "No es bueno que el hombre esté solo".A continuación, tuvo breves intervenciones en: "Morir... dormir ... tal vez soñar" (1976), "El hombre que supo amar" (1976), "Cazar un gato negro" (1976), "Viva, muera, Don Juan Tenorio" (1977), "Niñas...`al salón" (1977). 

Trabajó en 1986 con Pedro Olea en "Bandera negra", y luego en tres películas de Álvaro Sáenz de Heredia: "Policía" (1987), "Aquí huele a muerto" (1990) y "El robobo de la jojoya" (1991). 




 

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