lunes, 17 de septiembre de 2012

DIAS GRANDES DE TERESA

Me he levantado, pensando en esta canción, de Christina Rosenvinge. La canción se repetía en mi mente una y otra vez, diciéndome "Eran días grandes de Teresa, disparando contra el cielo de Madrid...", como si de una señal de algo se tratara.

Quizás quería contar muchas cosas, pero sin decir nada, o tal vez dejando entrever lo que en realidad quiero contar. Tal vez, quiero que escuchar lo que otros me quieren contar, pero de una manera diferente, o puede ser que esté tan cansado que solo quiera un poquito de silencio, escuchando un poco de música.

Christina Rosenvinge, es una de mis preferidas, me acuerdo siempre de aquella vez que la escuché en el pueblo con su canción "Chas!!, y aparezco a tu lado" con Alex de la Nuez, allá por el año 1987.Poco después desapareció, hasta que llegó a mis manos un disco suyo, siendo ya Christina y los Subterráneos. Desde entonces no me he podido desprender de su música.

Actualmente Christina Rosenvinge, sigue siendo de mis favoritas y podría decir muchas cosas sobre ella, pero es mejor que lo descubráis por vosotros mismos en su web: http://www.christinarosenvinge.com/intro.html


Teresa con el pelo liso, 
en año 73,
incendiando el paraíso, 
con la huella azul de sus pies,
tan bonita y frágil,
bailando con extraños
es difícil que no se haga daño,
es un pastel de cumpleaños,
invitado a un huracán.

Eran días grandes de Teresa,
disparando contra el cielo de Madrid.
Eran días grandes de Teresa,
y estaba cerca y la seguí.

Teresa y sus poemas rotos,
de heridas y oscuridad,
ha esperado tanto el desfile,
que empieza a desfilar,
a los veintiún años,
con su vestido blanco,
hay un coche para cada chica,
guapa un anillo de hojalata,
y una soga para collar.

Eran días grandes de Teresa,
disparando contra el cielo de Madrid.
Eran días grandes de Teresa,
y estaba cerca y la seguí.

Teresa haciendo chocolate,
en el año 92,
para su pequeño niño apache,
que está tocando el tambor,
y ahora lo sabes Teresa,
como tú siempre dices,
lo que quema deja cicatrices,
y ahora sentada en la ventana,
leyendo cartas de tu hermana,
puedes esperar sin prisa,
que deje de llover.

Eran días grandes de Teresa,
disparando contra el cielo de Madrid.
Eran días grandes de Teresa,
y estaba cerca y la seguí.


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