lunes, 15 de julio de 2013

PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

UN AÑO… Gracias a todos vosotros…

Hace ya un año que empecé a buscar todas esas que de alguna manera dan a conocer la ciudad… el comienzo fue una cosa así: Como no sabía que canción elegir para comenzar y dar a conocer la ciudad musicalmente, me he decantado por esta de Antonio Flores "Pongamos que hablo de Madrid”. 

Poco a poco fui buscando grupos, intentando poner esas canciones que hablan de alguna forma de la ciudad y de alguno de sus rincones, intentando buscar canciones distintas a las que todos conocemos… algunas de ellas para mi realmente curiosas como Nat King Cole, Pelea o Belladona entre otros…

A la vez que iba haciendo el blog, empecé a encontrar otros que me ayudaron con canciones o me han descubierto imágenes, lugares o historias… Quizás no estén todos pero a todos ellos y los que faltan les agradezco su pequeña ayuda… Madridfera,  Marco Polo en ZapatillasDe Madrid al Cielo...Esto es MalasañaDominic Dähncke,  Madrid ConfidentialDibujante UrbanoLa Madrid Morena,   Secretos de Madrid, etc… 

GRACIAS!!!!!



Esa voz que se juega la vida,
esos ojos llenando el vacío,
esos dedos hurgando en la herida,
esa liturgia del escalofrío,
ese orgullo que pide disculpas,
ese sentarse para estar erguido,
ese añejo sabor de la pulpa visceral
del limón del olvido,
esa revolución de la amargura,
ese inventario de la mala suerte,
ese tratado de la desmesura,
ese como, ese que, ese hasta cuando,
ese pulso ganado a la muerte,
ese Enrique Morente cantando.
 ------------------------------Joaquín Sabina------------------------------

 Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores
un agujero queda para mí,
yo que me meto en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
Ay, pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro en un vaso de ginebra,
Ay, pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas les dan por no salir,
la muerte en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
Pongamos que hablo de Madrid.

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.
Pongamos que hablo de Madrid.
Pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.
Ay, Pongamos que hablo de Madrid.

Parece que habla Joaquín,
tú a mí que es de Madrid.
Pongamos que hablo de Madrid.
 ------------------------------Enrique Morente------------------------------

Enrique Morente nació en el Albaicín granadino de 1942.  La infancia de Enrique tiene lugar en un ambiente familiar, meciéndose en la voz de su madre y sucumbiendo en la de artistas locales como Juanillo el Gitano, Cobitos o la dinastía de los Habichuela.

Sus primeras incursiones en la música tienen lugar a muy temprana edad y con naturaleza ambivalente, ejerce como seise en la Catedral de Granada y como avispado observador en las reuniones familiares y de vecinos. La creciente afición durante su época adolescente, así como el descubrimiento personal de una inusitada inquietud por el conocimiento, lo sumergen en la búsqueda incondicional e insaciable de su propio yo desde el flamenco más tradicional y ortodoxo.

Quizás empieza a reconocerse como Enrique Morente cuando tiene la oportunidad de conocer a Aurelio Sellés, con el que más tarde llega a congeniar desde el respeto y la admiración, desde la solemnidad y la profundidad, hasta establecer el milagro didáctico y conciliador de la transmisión oral. El relevo de todos los valores del espíritu flamenco, entre los que hay que contar la inquietud, la improvisación y el arte.

La enfebrecida espiral de aprendizaje le lleva a Madrid cuando contaba 14 o 15 años de edad. En su atillo acarreaba un puñado de nerviosas ilusiones, unos fandangos de Frasquito Yerbabuena. Allí contacta con un grupo de jóvenes aficionados cuyos sentidos acababan de despertar a la sensibilidad flamenca, universitarios en su mayoría, que veían en Enrique Morente cierto aire irreconciliable con la inconsciencia de la juventud, que desde la amistad y el anonimato, ya andaban atentos por su manera de atender, ya intuían cierto rito flamenco en su mirada, que todo lo intentaba absorber para después proyectarlo en sus personales formas.

Es un periodo difícil pero intenso, donde todo estaba prohibido pero todo era posible. Desprovisto de la luz que da un horizonte limpio y sereno, busca la obscuridad de los garitos de guardia, con algún que otro destello de neón, donde se lloran las penas y se penan las alegrías, verdaderas escuelas del cante desgarrado y eterno, donde las sombras sorprenden con gritos ahogados y se rinde homenaje con el silencio a la sabiduría o al sentimiento indistintamente. 

Enrique el Granaíno, tal y como se le conocía en los círculos que frecuentaba, había conseguido despertar el interés Pepe de la Matrona, dicho interés no se debía tanto a la afinación de Enrique Morente, a su registro o a su melismática como a su actitud ante las cosas, a su respeto y a su capacidad para aprender.

El debut de Enrique tiene lugar en la peña flamenca Charlot. A esta actuación siguieron otras en la Casa de Málaga o en diversas salas de fiesta, pero debemos considerar su salto a la profesionalidad cuando es contratado por el Ballet de Marienma.

Pero el prestigio de Enrique entre los profesionales flamencos crece considerablemente cuando entra a formar parte del elenco de artistas de Zambra. Integrado en el grupo de los cantaores más prestigiosos, donde cultiva el cante “p’atrás” y “p’alante” en la mejor de las escuelas, “la Antología”. Rafael Romero “el Gallina”, Jacinto Almadén, Juan Varea, Bernardo de los Lobitos.

Su primer disco no se hizo esperar. En 1967 aparece con el título “Cante Flamenco”, acompañado por Félix de Utrera, con la discográfica Hispavox. El reconocimiento a este trabajo discográfico se materializa en una Mención Especial de la Cátedra de Flamencología en 1968. En este mismo año, 1967, sale a la luz otro disco, denominado “Cantes Antiguos del Flamenco” y acompañado por el Niño Ricardo.

Esta selección de cantes denota un profundo conocimiento, sobre todo, por el corto periodo de tiempo con respecto al anterior trabajo, lo que hace suponer que no se trata de un aprendizaje forzado para la ocasión en ninguno de los dos discos, sino de la exposición honesta y estructurada de lo asimilado, de lo aprendido y de lo vivido. Esa mirada absorbente e inquieta dejó por un momento los referentes externos para indagar en ella misma, y de esta forma presentar al artista, al intérprete que apuesta por la matización y el sentimiento, por la ausencia de alardes, por la esencia del sentido crítico, por un flamenco cabal y soberano.
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El cante flamenco lo tenemos que hacer los artistas profesionales del flamenco y no los demás. El flamenco, como cualquier otro arte es un arte de profesionales, aunque muchas personas nos miren a veces con lupa como si dijeran: ¡Qué bichitos tan interesantes!, o algo así... ¡Qué música que viene del pueblo!... y tal cual... Y piensan muchas veces que a lo mejor hay que tener los dedos hinchados de coger papas para poder tocar la guitarra con sentimiento. Mire usted, tan honrado es coger papas como tocar la guitarra. Pero yo le puedo asegurar a usted que un señor que tenga los dedos muy finos y remilgados no va a poder coger las papas bien cogidas: pero también le aseguro que un señor que tenga los dedos hinchados de coger papas no va a poder tocar la guitarra... Porque no tiene la digitación y porque no tiene la dedicación. Esto es una profesión como otra cualquiera a la que hay que dedicarse per entero. Es un arte de profesionales: entonces, si hay que grabar por la mañana se graba por la mañana; por supuesto que es muy difícil y se hace mayor por la noche o por la tarde, porque la voz por la mañana no está despierta: está dormida; se despierta la voz cuando ya has andado, cuando te has movido; pero para eso no hace falta que sean las cuatro de la mañana. Tengo una autocrítica muy dura. Terrible. La peor. Siempre estoy enfadado conmigo mismo. Uno no hace lo que quiere como uno quiere. Hoy hago bien las cosas con las que sonaba hace diez años. Soy el Morente que hace diez años quería ser. No soy el Morente de hoy día."
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El Enrique de ahora es el Enrique de siempre. Aquel que hace 30 años andaba en la búsqueda de nuevos giros melódicos y nuevos cantes. Aquel al que iba a visitar el desaparecido Camarón acompañado de un joven Tomatito en Madrid.

El Enrique de ahora es el Enrique de siempre, que nunca ha permanecido dos cantes en el mismo sitio, el Enrique de los mil matices, el que se adapta a todo y a todos, el que va por delante porque los demás le siguen, el que sigue aprendiendo incluso de él mismo, el afable, el noctámbulo, el mismo Enrique inquieto de vertiginoso pensamiento, el mismo al que pidieron letras comprometidas para un pueblo de izquierda preferencia e hizo a Manolo Sanlúcar esconderse detrás de la guitarra porque no sabía que hubiera tantos santos y tantas vírgenes, el mismo que ha mirado siempre a los ojos de quien estaba delante.

Pero lo especial de Enrique Morente no es su afán creativo. Este afán lo ha heredado de los artistas que le precedieron. Todos andaban buscando ese detalle, esa chispa, esa música, esa letra, esa frase o ese espectáculo con el que deleitar al público y triunfar. Enrique es especial porque en esa búsqueda constante, ha encontrado muchas veces lo que el público esperaba con gusto, o lo ha descubierto al público que sin esperarlo, lo recepciona con agrado. Eso es lo que hace de Enrique Morente un gran artista.

El Enrique de ahora es el Enrique que todos admiramos por lo que hace y por cómo es… Es el Enrique que sufre por cada nuevo proyecto que aborda, el que de vez en cuando nos regala el gesto que nos hace recordar a ese Quijote malhumorado y aventurero, sin apego a lo material, y para el que todos quisiéramos convertirnos en Sancho.

El Enrique de ahora es nuestro Enrique, el de siempre… el Enrique flamenco.

Y que más decir de Enrique Morente: http://www.enriquemorente.com/



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