lunes, 31 de diciembre de 2012

UN AÑO MÁS

Mis mejores deseos para todos vosotros en el 2013.
Como alguien me dijo una vez: "lo mejor que te ha pasado este año, sea lo peor del año que viene…"
Disfrutad de los amigos, la familia y de todas las personas que nos rodean y nos quieren.
José María, el mayor de los hermanos Cano, tocaba la guitarra desde siempre, interpretando sus propios temas. Su rollo era más bien de cantautor. Tocaba en casa y a veces se reunía con una amiga suya, compañera de facultad, y juntos interpretaban los temas que él componía. De manera casual se les unió Nacho, el hermano pequeño. De siempre había tenido grandes inquietudes musicales. 

El primer grupo de Nacho se llamó Prisma. Se reunían en un local de ensayo, bastante "cutre" que alquilaban por horas. Pero la historia no llegó a cuajar, debido a la diversidad de criterios de sus componentes. Un poco desengañado, Nacho se dedicó a ensayar sólo, en casa, hasta que de una forma totalmente imprevista se unió a su hermano en su aventura musical. 

Ana se vio un poco arrastrada a su situación de cantante. Nunca anteriormente se había visto en semejante situación y, dado su carácter tímido, puede que no hubiera aceptado ser la voz del grupo, de haber sabido el éxito que éste alcanzaría meses más tarde. 

José María olvida entonces su idea de ser cantautor y se convierten en un trío. Tienen algunos temas y piensan que están preparados para darlos a conocer. 

Mecano no siguen el procedimiento de otros grupos de su generación de moverse por determinados ambientes, determinados bares, darles la maqueta a Jesús Ordovás o Gonzalo Garrido, para que les radien en sus programas. Nada de eso.

No es algo premeditado, pero su primer impulso, es el de acudir a una casa de discos. Se ponen en contacto, a la vez, con Polydor, Hispavox y CBS, siendo esta última quien se queda con el grupo. Su primer tema es bueno, y la reacción no se hace esperar. Es uno de los temas más bailados y escuchados en los "santuarios" de la modernez madrileña. En poco tiempo graban el segundo Perdido en mi Habitación que no alcanza el rotundo éxito del primero, pero que les hace mantenerse en cabeza de popularidad. A estas alturas, Mecano ya cuenta con un público fiel y bastante definido. Los "modernos" de la capital les apoyan unánimemente. Se les clasifica bajo el cliché de grupo tecno-pop, amparándose en lo novedoso de su imagen y el sonido. Sus seguidores ven en ellos al grupo capaz de hacer salir del letargo musical en el que se encuentra.


El fenómeno Mecano empieza a desbordarse. La compañía encantada, por supuesto. Les dan cuatrocientas horas de estudio, un viajecito a Londres y les preparan un presupuesto sobre un millón de pesetas para el LP. El primer LP…


Pero, si queréis informaros más sobre este gran grupo mítico, os dejo estas tres web:
www.grupomecano.com/
www.mecano.net/
www.zonamecano.com/#all
 

La canción, está publicada en su álbum Descanso Dominical, de 1988, que se corresponde con el sexto disco de Mecano. Creo que es una de las canciones más escuchadas año tras año por estas fechas y que nos habla de una plaza que todos vemos para tomarnos las uvas.

  
En la Puerta del Sol
como el año que fue,
otra vez el champagne y la uvas
y el alquitrán, de alfombra están.

Los petardos que borran sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya, pasó uno más.

Y en el reloj de antaño
como de año en año.
Cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo. 
Cinco minutos antes de la cuenta atrás.

Marineros, soldados, solteros, casados,  
amantes, andantes
y alguno que otro
cura despistao.

Entre gritos y pitos los españolitos
enormes, bajitos hacemos por una vez
algo a la vez.

Y en el reloj de antaño
como de año en año. 
Cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo. 
Cinco minutos antes de la cuenta atrás.

Y aunque para las uvas hay algunos nuevos,
a los que ya no están echaremos de menos,
y a ver si espabilamos los que estamos vivos,
y en el año que viene nos reímos.

1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez,
que la quinta es la una
y la sexta es la dos y así el siete es tres.

Y decimos adiós,
y pedimos a Dios,
que en el año que viene
a ver si en vez de un millón
pueden ser dos.

En la Puerta del Sol
como el año que fue,
otra vez el champagne y la uvas
y el alquitrán, de alfombra están.


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