viernes, 2 de mayo de 2014

VILLA DE LAS SIETE ESTRELLAS

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El dos de mayo de 1808 los madrileños se rebelaron, en una heroica defensa de Madrid, contra los franceses y marcaron el comienzo de la Guerra de la Independencia.

Madrid se encuentra, desde 23 de marzo de 1808, invadida por 10.000 soldados franceses, y otros 20.000 más por los alrededores. Fernando VII, se hallaba en Francia.

El Objetivo de los franceses: Cortar todas las avenidas y puertas principales que confluyen en la Puerta del Sol, aislando los cuarteles españoles, para evitar cualquier resistencia interior.

Los franceses entraron en Madrid por cinco ejes en progresión:
Desde la Casa de Campo entraron 4.000 infantes y 2.000 coraceros hacia la Puerta de Toledo, Portillos de Embajadores y Plaza Mayor.
Desde El Retiro entraron por la Carrera de San Jerónimo hasta la Puerta del Sol.
Desde El Retiro 3.000 hombres entraron por la Calle Alcalá hasta la Puerta del Sol. Desde El Pardo 4.000 infantes entraron por la Puerta de San Vicente, Palacio del Gran Duque de Berg (Murat) hacia el Convento de San Bernardino con avanzadillas hasta la Cuesta de Santo Domingo.
Desde la Montaña del Príncipe Pío entraron dos columnas de 6.000 hombres, unos avanzaron hacia la Plaza de Santo Domingo y otros por el Palacio Real hacia la Calle Mayor hasta Sol.

La Madrugada del 2 de mayo, la Junta Suprema se plantea la necesidad de armar al pueblo. Ante la diferencia numérica (en Madrid hay 4000 soldados de tropas reales y 4.500 de guarnición) decide no adoptar ninguna postura hostil.

Dos de Mayo:
7:00 Dos carruajes salen de las Caballerizas y se dirigen al Palacio Real.
8:30 María Luisa, Reina de Etruria, con sus hijos, parte en uno de los carruajes. El otro queda a espera.
8:45 Un maestro cerrajero de la voz de alarma sobre la marcha de la familia real. Cientos de personas empiezan a concentrarse en los exteriores del Palacio.
9:15 Los granaderos de la Guardia Imperial realizan una descarga de fusilería y metralla sobre los casi 2.000 concentrados frente a Palacio
10:00 Las tropas francesas se apresuran a salid de sus cuarteles. Los madrileños comienzan a concentrarse en la Puerta del Sol, objetivo de las tropas francesas.
10:30 Los franceses pretenden apoderarse del eje Alcalá-Mayor para dividir en dos la ciudad.
10:40 Las tropas francesas entre ellas la Guardia Polaca y el escuadrón de Mamelucos, llegan a Sol. La plaza se convierte en un campo de batalla.
11:30 Los 60 militares y 150 civiles que ocupan Monteleón resisten durante una hora los ataques franceses.
12:30 Unos 2.000 hombres participan en el ataque final del Parque de Monteleón.
13:00 El capitán Rafael Goicoechea, como oficial de mayor graduación, rinde Monteleón.
Al final 409 muertos (39 militares, 370 civiles) y 170 heridos (28 militares, 142 civiles)

Villa de las Siete Estrellas,
antorcha de nuestro cielo,
todo el que llama a tu puerta
haya tus brazos abiertos.

Bajo el oso y el madroño
eres humilde y señora,
deja que ampare mi vida
tu virgen de la Paloma

La mantilla de tu cielo
“La madroñera chulapona”
Es mi rumo y mi alegría
“y es mi peine y mi corona”
¡Ay, Madrid del alma mía!
“!Ay, Madrid de mi pasión!”
“para besarte yo pusiera
la caricia de alfombrado mantón”
Bajo tu luna lunera.

“En el corazón de España
mi pueblo viviendo espera
para entregar su cariño
a todo aquel que lo quiera”

Nadie aquí se encuentra extraño,
“a nadie le falta el cariño”
Y a todos los que aquí llegan
Madrid los llama sus hijos

La mantilla de tu cielo
“La madroñera chulapona”
Es mi rumo y mi alegría
“y es mi peine y mi corona”
¡Ay, Madrid del alma mía!
“!Ay, Madrid de mi pasión!”
“para besarte yo pusiera
la caricia de alfombrado mantón”
Bajo tu luna lunera.
Villa de las Siete Estrellas, Conchita Leonardo (El Oso y el Madrono. Pasacalles - J.Guerrero)
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Antes de ser descubierta por el maestro Guerrero y de llegar a convertirse en una de las vedettes más populares de su tiempo, Conchita Leonardo era figura popular en modestos espectáculos de variedades con los que recorría la geografía española. Hasta que el avispado maestro Guerrero vio en ella más posibilidades y la contrató como vedette exclusiva de su mítico teatro, el Coliseum de Madrid, escribiendo para ella algunas de sus revistas más populares como La camisa de la Pompadour (1933) que la artista estrenó en el madrileño Teatro Maravillas. También participó en otras revistas como La calle 43 (1940), La media de cristal (1943), ¡Déjate querer! (1942), Los Países Bajos (1949), El oso y el madroño (1949) o Su Majestad, la mujer (1950), entre otras.

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