jueves, 17 de enero de 2013

SOY UN ANIMAL

No se me ocurrió una mejor manera para el día de hoy, que con esta canción de Los Toreros Muertos y buscando entre las fábulas de Esopo, para entender porque mis amig@s no llevan a ver a San Antón en la Calle Hortaleza… Os dejo con esta fábula llamada El águila y la zorra:
Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol.
Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los cachorros, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete.
Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños; ¿cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su enemigo.
Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.
Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.

Viendo lo sucio que tengo el pelo,
de encima de la cabeza,
te puedes hacer una idea
de cómo tengo el resto del cuerpo.

¡Sucio! ¡Sucio! ¡Sucio! ¡Sucio!

Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal, de verdad…

Haré discursos con mis rebuznos.
Contestaré a mi madre a coces.
Le morderé a mi novia.
Le ladraré a los coches.

Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal, de verdad…

Voy a hacer unas oposiciones a gorrino.
Voy a dejarme crecer el rabo.
Pondré los cuernos de cabra en mi cabeza,
y me iré al Retiro a asustar a las parejas.

Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal, de verdad…

Estoy aquí para robaros
el puesto de trabajo.
Voy a quitaros el pan de la boca.
Voy a acostarme con tu novia.

Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal.
Y es que soy un animal, de verdad…

Y es que soy un animal
Y es que , de verdad…
Soy un animal (30 Años de Éxitos)

Pablo Carbonell paso, junto con Pedro Reyes, de actuar en El Retiro a hacerlo en La Bola de Cristal. En uno de los conciertos que era asiduo, conoce a Many Moure (bajista), y poco más tarde con Guillermo Piccolini (teclista), se unen para formar una banda. De este modo, y sin que parezca un chiste, un showman cachondo y polifacético, un bajista gallego y un teclista argentino forman, en el ocaso de la denominada Movida Madrileña, Los Toreros Muertos: "Nacimos en un bar de Chueca cuyo nombre no queremos recordar dado que ninguno de nosotros mantiene intereses comerciales en él. Corría el alcohol, las drogas, el sexo y el año 1985. (...) Guillermo Piccolini, argentino recién llegado a Madrid, se une al grupo atraído por la intelectualidad de éste. Al poco tiempo descubre que ninguno de sus componentes tiene carrera universitaria, pero ya es tarde para él. Ya estamos constituidos” 

Tras unos cuantos conciertos en Madrid, aparecen en la cuarta edición de la Fiesta del Estudiante y la Radio, retransmitida por Radio 3 logrando despertar el interés de Ariola, con quien lanzan el maxisingle Bares, Bares (1986), preludio de sus 30 Años de  Éxitos (1986), donde aparte de humor surrealista y mucho cachondeo nos regalan un puñado de buenas canciones, algunas de ellas a estas alturas, clásicos de los 80 españoles.

Los Toreros Muertos se encontraban en un momento dulce, cuando  lanzan al mercado Por Biafra (1987), un disco que no aguantaba la comparación con el anterior, pero que aún seguía conteniendo un buen puñado de buenas canciones. Una de ellas, Manolito. 

Con Mundo Caracol (1989), un disco experimental y atrevido rendido al surrealismo de unas mentes inquietas, Los Toreros Muertos finalizaban el periplo en Ariola. Ya bajo el sello Pasión Cía concluían su trayectoria con Cantan en Español (1992), tras el cual el grupo se disolvería. En una entrevista realizada por Pablo Carbonell en 1995 al diario El País, este contestaba preguntado al respecto: "
En marzo de 2007, con motivo de la publicación de un CD + DVD recopilatorio, salta la sorpresa y se anunció la vuelta del grupo para realizar una serie de conciertos. Además cierran este nuevo periplo con la creación de una canción kalimotxera realizada junto a Kukuxumuxú y Juanma Bajo Ulloa para los San Fermines de ese año, llamada El kalimotxo de mamá.

Encontraréis más información en: www.lafonoteca.net/


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